





Ubicada en el clásico edificio proyectado por Mariano Bayón en los años 70 para la sede del Banco Santander, la vivienda cuenta de partida con una posición privilegiada sobre las vistas de la ciudad. Los huecos se cubren con una marquesina que otorga una fuerte identidad a la fachada del edificio y tamiza la luz de las orientaciones más desfavorables a la vez que otorga privacidad. La intervención ha consistido en reestructurar el programa doméstico para un estilo de vida más abierto y conectado, con estancias pasantes para provocar circulaciones por fachada que permiten disfrutar de vistas diagonales hacia las espectaculares vistas. En las zonas interiores, los foseados curvos y la iluminación indirecta contribuyen a la sensación de fluidez y continuidad con el exterior y contribuyen a una experiencia ampliada de la casa.