




¿Cómo trasladar la identidad de una marca íntima, serena y reconocible a un espacio comercial capaz de repetirse sin perder carácter? La propuesta para Gisela, desarrollada junto a Tailor Retail Makers, responde a esta pregunta mediante un sistema espacial funcional, ordenado y replicable. Esta supera la lógica escenográfica para construir una tienda adaptable a distintas implantaciones, capaz de mejorar la lectura del producto, facilitar el montaje y el mantenimiento, y mantener una experiencia coherente para el cliente.
El sistema se articula a partir de una familia de soportes expositivos en solid surface, material que permite trabajar con transparencia y ligereza visual. Las piezas parten de una “L” repetida que cambia de posición, generando distintas configuraciones a partir de una misma regla. Por detrás, una capa de cortinajes actúa como telón de fondo, aportando profundidad y suavizando el perímetro sin competir con el producto.
En el centro aparece una pieza singular: un elemento polivalente que funciona como expositor, almacenamiento y asiento. A partir del concepto de “mesa”, adquiere un carácter escultórico y reconocible sin perder su condición funcional. Es un nodo activo que estructura los momentos de observación, pausa y elección dentro del recorrido.
El techo se resuelve mediante un grid de paneles fonoacústicos que aporta profundidad y difumina las instalaciones superiores. Transparencias, control de luz, superficies suaves y colores serenos en la gama del verde salvia construyen una atmósfera reconocible y confortable.
El resultado es una propuesta de retail entendida como sistema: clara, flexible y sensorial, donde la identidad de Gisela se construye a través del orden, la repetición, la materialidad y la experiencia del producto.