




La propuesta plantea un edificio de 96 viviendas protegidas en Almería, concebido desde una idea clara: hacer compatible la alta densidad residencial con la calidad cotidiana de la vivienda y de los espacios comunes.
El proyecto se implanta ajustándose a las alineaciones de la parcela y construye un frente urbano continuo hacia la Autovía del Aeropuerto. En planta baja, el edificio se abre mediante un paso peatonal que conecta sus dos fachadas principales y permite reconocer visualmente el parque situado al otro lado. Esta permeabilidad transforma el zócalo en una base activa, donde locales, accesos y patio común participan de una misma relación con la calle.
El patio de acceso se entiende como el corazón del conjunto. No funciona solo como distribuidor, sino como espacio de llegada, encuentro y transición entre la ciudad y el ámbito doméstico. Desde él se accede a los núcleos verticales y a las galerías de cada planta, concebidas como lugares de relación cotidiana más allá de su función circulatoria.
La organización del edificio responde también al desnivel natural del terreno. La planta baja se fragmenta en distintos tramos, adaptándose a la pendiente y resolviendo el acceso universal desde ambos frentes. Esta estrategia permite cualificar el zócalo, optimizar el aparcamiento en sótano y ajustar el edificio a su contexto urbano inmediato.
Todas las viviendas cuentan con doble orientación, favoreciendo la ventilación cruzada, la entrada de luz natural y un mejor comportamiento térmico pasivo. Las terrazas-tendedero amplían el uso doméstico hacia el exterior y aportan profundidad a la fachada, construyendo una imagen reconocible, serena y vinculada al clima de Almería. Largo Oriol propone una vivienda protegida compacta, eficiente y abierta a la comunidad, donde la precisión técnica se pone al servicio de una forma de habitar más amable, compartida y consciente del entorno.