En un área de ensanche regular de Sangonera la Seca, el edificio se inserta con una geometría clara y compacta, reforzando la alineación de la manzana y la relación con el espacio libre peatonal próximo.

El proyecto concentra la edificabilidad en un volumen compacto, ordenado y eficiente, capaz de ofrecer el mayor número posible de viviendas sin renunciar a la calidad del espacio doméstico. Todas las viviendas se orientan hacia la fachada sureste, buscando buenas condiciones de soleamiento, ventilación y confort pasivo, mientras que la fachada suroeste se libera parcialmente para favorecer la permeabilidad visual y la circulación de aire en el interior de la manzana.

El edificio se organiza desde un único acceso común, que conduce a un patio ajardinado concebido como espacio de llegada, estancia y encuentro vecinal. Desde él se accede a las galerías de cada planta, entendidas no solo como elementos de distribución, sino como espacios intermedios capaces de activar la vida cotidiana del edificio.

Las viviendas cuentan con doble orientación, ventilación cruzada y una organización interior clara y flexible. El proyecto incorpora tipos de uno, dos y tres dormitorios, todos ellos diseñados bajo criterios de accesibilidad universal, con recorridos legibles, espacios de maniobra adecuados y una relación cómoda con el exterior.

La construcción se plantea mediante un sistema industrializado de madera CLT, con una modulación estructural regular que optimiza fabricación, transporte y montaje. En el interior, la madera queda parcialmente vista, aportando calidez material y contribuyendo al confort ambiental.

La fachada combina una composición serena y repetitiva con elementos de control solar y privacidad —celosías cerámicas, toldos, barandillas y carpinterías integradas— que matizan la regularidad del conjunto. El resultado es un edificio contenido, racional y doméstico, pensado para responder con economía de medios a las necesidades reales de la vivienda asequible contemporánea.

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